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Por: Dra. Maya Serrano, Endocrinóloga Pediatra
T. (502) 23859741/42/43

Hablar de pubertad es referirse a un período en el que el cuerpo cambia para finalmente adquirir las características corporales del adulto. Este proceso está asociado a un crecimiento rápido de la estatura, lo que permite alcanzar la altura final de nuestro cuerpo. En las niñas los cambios se inician normalmente entre los 9 y los 11 años, empezando con la aparición de una pequeña protuberancia debajo de la areola, a la que denominamos botón mamario. En los niños llega entre los 11 y los 13 años y se evidencia por el aumento del tamaño de los testículos.

En la sucesión normal de eventos que se observan durante la pubertad de las niñas, luego del aparecimiento del botón mamario, podremos observar la presencia de vello pubiano (aunque en una de cada seis niñas éste aparece antes). Luego aparece el vello axilar y por último la primera menstruación. Todo este proceso es dirigido por un sistema complejo, conocido como el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal (HHG), en el que los dos primeros eslabones se encuentran en el cerebro, siendo los encargados de liberar hormonas que terminarán desencadenando la maduración de los ovarios, que finalmente producirán los cambios físicos que ocurren en este período.

Este orden puede alterarse, tanto en los casos en que la pubertad depende de la producción de hormonas hipotálamo-hipofisarias (pubertad precoz de origen central o gonadotropina dependiente), así como también la que se desencadena por la producción autónoma de estrógenos en el ovario o el testículo (pubertad precoz periférica o gonadotropina independiente).

Es así, entonces, que este período puede desviarse adelantándose, a lo que conocemos como pubertad precoz. Se habla de pubertad precoz en niñas cuando esto ocurre antes de los 8 años en las niñas y antes de los 9 en niños. Su aparición muy temprana puede acompañarse de maduración acelerada de los huesos, lo que podría afectar la talla final de quienes la padecen.

La pubertad precoz es un fenómeno que en ocasiones puede tener tendencia familiar, pudiendo afectar de 1/5,000 a 1/10,000 recién nacidos vivos. Es mucho más frecuente en niñas que en niños, con una proporción de 23 niñas por 1 niño. En las niñas es mucho más frecuente que sea de origen desconocido (causa idiopática), mientras que en los varones puede ser debida a una enfermedad (en más del 40% de los casos).

¿Qué síntomas produce la pubertad precoz?

La aparición de signos de desarrollo puberal (botón mamario, vello pubiano o axilar) antes de la edad que se considera habitual en las niñas tiene además importantes consecuencias a nivel psicológico. Aspectos relacionados con la producción de las hormonas sexuales, como el cambio de carácter, la sudoración corporal de olor adulto o el hecho de que aparezca la regla a una edad a la que no se la espera, puede hacer que las niñas no se sientan preparadas para afrontar esta situación desde el punto de vista psicológico. Esta es una de las muchas razones por las que es importante tratar la pubertad precoz.

Por otra parte, existen situaciones en las que la pubertad precoz es incompleta, como es el caso de la adrenarquia prematura, caracterizada por la aparición precoz y aislada de vello pubiano, y la telarquia prematura, en la que se encuentra aparición precoz y aislada de aumento del tamaño de las mamas. Ambas entidades pueden evolucionar a formas de pubertad precoz completa. Hasta hace unos años, se creía que estas formas de pubertad precoz incompleta carecían de efectos a largo plazo. Sin embargo, en estudios de seguimiento a largo plazo se ha observado que estas niñas tienen una mayor probabilidad de presentar alteraciones metabólicas, produciendo resistencia a la insulina asociada a alteraciones de los lípidos en sangre, así como mayor probabilidad de desarrollar exceso de vello corporal de características sexuales, en zonas consideradas típicamente masculinas (hirsutismo), acné y exceso de peso.

Tratamiento de la pubertad precoz

El tratamiento consiste en la administración de inyecciones que bloquean la liberación de hormonas desde la hipófisis, mismas que estimularían la producción de estrógenos y con ello, el desarrollo puberal. Hay que determinar si el tratamiento será efectivo en mejorar la talla final de la niña, porque la pubertad precoz adelanta la maduración de los huesos (edad ósea), por lo que la talla final puede quedar seriamente reducida. En los últimos años se ha obtenido mayor información sobre los beneficios de este tratamiento y se ha observado que en los casos en que aparece la pubertad en edades muy tempranas, el tratamiento será realmente efectivo en cuanto a mejorar la estatura final, mientras que en edades superiores, deberá valorarse si el tratamiento mejorará la talla. Debe considerarse además la capacidad de la paciente para afrontar los cambios que acontecen en la pubertad a una edad no apropiada, lo que requerirá la colaboración de psicólogos y de la familia, para conocer ante qué situación nos encontramos a la hora de elegir el tratamiento.

Pubertad precoz, cuando el inicio del desarrollo ocurre antes de tiempo

Saludybelleza

Irene Buonafina

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